Las rocas que se mueven solas del Valle de la Muerte

Este peculiar fenómeno tiene lugar en EEUU, y se trata de piedras que ‘flotan’ sobre un desierto baldío que antiguamente fue prácticamente fango. Muchos científicos creen que este movimiento es debido al fuerte viento, pero no es del todo convincente para la ciencia, y es que es muy extraño que piedras con tamaño y peso distintos se muevan a un ritmo paralelo y en diferentes direcciones.

Una rara combinación de circunstancias

Sus observaciones muestran que para que las rocas entren en movimiento se necesita una rara combinación de eventos. En primer lugar, que el lago se llene de agua, que debe estar a una altura lo suficientemente profunda para formar hielo flotante durante las noches frías de invierno, pero lo suficientemente poco profunda como para no bloquear las rocas.

Como las temperaturas nocturnas se desploman, el estanque se congela para formar láminas delgadas de hielo, que debe ser lo suficientemente delgado como para moverse libremente, pero lo suficientemente grueso como para mantener la fuerza.

Los días de Sol, el hielo comienza a derretirse y a romperse en grandes paneles flotantes que los vientos ligeros impulsan a través de la explanada, empujando las rocas y dejando rastros en el barro blando debajo de la superficie.

«El 21 de diciembre de 2013, tuvo lugar la ruptura de hielo alrededor del mediodía, oímos estallidos y crujidos procedentes de toda la superficie del estanque helado y pensamos: ¡es esto!» ha explicado Norris.

Movidas por vientos suaves

Estas observaciones ponen patas arriba las teorías anteriores que habían propuesto como posible causa de este evento los vientos con fuerza de huracán, los remolinos de polvo, las películas de algas resbaladizas o láminas gruesas de hielo. En cambio, las rocas se mueven bajo vientos suaves de unos 3 a 5 metros por segundo y fueron impulsados por el hielo de menos de 5,3 milímetros de espesor.

Además, las rocas se movieron sólo unos entre 2 y 6 metros por minuto, una velocidad que es casi imperceptible a distancia y sin puntos de referencia estacionarios.

«Es posible que haya turistas que lo hayan presenciado sin darse cuenta» ha explicado el científico, quien ha apuntado que es «realmente difícil de medir si una roca está en movimiento cuando todas las rocas a su alrededor también se están moviendo».

Rocas individuales se mantuvieron en movimiento desde unos pocos segundos hasta 16 minutos. En un caso, los investigadores observaron rocas que viajaron más de 60 metros antes de detenerse y algunas que fueron desplazándose por etapas, moviéndose varias veces antes de llegar a su lugar de descanso final.

Fuente: http://raboninco.com/b6Ad

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